Hablando de Steve Jobs y de liderazgo

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Hablando de Steve Jobs y de liderazgo

Yo creo que ninguno de nosotros podemos negar que Jobs fue un hombre bastante peculiar y singular. Desde su carácter algo repelente a su espíritu de liderazgo, hay muchas anécdotas y lecciones de las que podamos llegar a aprender.

Cuando terminé la biografía de Jobs, me di cuenta de la gran cantidad de información que había pasado por mis ojos y que apenas había retenido. Estaba más pendiente de saber que pasaba en la siguiente página, en la siguiente y en la siguiente, que al terminar el libro no supe sacar ninguna conclusión en claro. ¡Qué difícil es entender a este personaje! Tras analizarlo meses más tarde, creo que voy a hablar de Jobs, desde el punto de vista del líder que él pretendía ser (y que llegó a ser).

Creo que nunca estaré lo suficientemente preparado para hablar de Steve Jobs. Que un simple estudiante de ingeniería hable sobre una de las mentes más maravillosas que ha parido este planeta, puede incluso llegar a parecer bastante prepotente. Dios me libre.

La gente nunca sabe lo que quiere

Si les hubiera preguntado a los clientes qué querían, me habrían contestado: “¡Un caballo más rápido!”

Henry Ford

Esta frase del visionario Henry Ford quedaría grabada en la mente de Steve hasta el día en el que murió. La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas, decía Jobs.

Preguntar a tu audiencia para obtener feedback puede ser una buena forma de mejorar tu negocio. Recordemos que la idea de Lean Startup se basa en esto, en ir obteniendo información de los usuarios en cada interacción hasta que finalmente acabes desarrollando el producto final. Pero esto no vale para marcar un antes y un después.

Cuando Steve Jobs presentó el iPod nadie se lo había pedido. Nadie quería un dispositivo como ese hasta el momento en el que fue presentado. La gente tenía problemas a la hora de almacenar sus CDs, pero para eso se fueron inventando productos como los estuches o las grabadoras. Lo que el propuso fue algo distinto, que nadie quería, pero que sin saberlo, todos necesitaban.

Con el lanzamiento del iPod, Jobs no solo revolucionó el mundo de los reproductores musicales, sino también el de las discográficas. A partir de ahora, las canciones y los álbumes ya no se venderían en tiendas físicas, ocupando espacio y teniendo que cambiar de disco cada vez que queríamos cambiar de canción. Ahora las canciones se compraban y se descargaban en iTunes, mucho más fácil, inmediato y no ocupaba espacio físico.

No es lo mismo preocuparse por los clientes, que preguntas constantemente lo que estos quieren. Lo primero requiere unas habilidades que no todo el mundo puede desarrollar. La capacidad de entrar en las mentes de los demás y saber qué es lo que quieren sin que ellos mismos lo sepan.

Simplifica

Steve Jobs fue despedido de su propia compañía al ver que los resultados del Macintosh no eran del todo los esperados. Su indomable carácter y sus espontáneos cambios de humor lo calificaron de peligroso para los altos cargos.

Cuando volvió en 1997 debido a un gran bache que sufría la compañía, Steve se reunió con los responsables de producto para que le comentasen el estado actual de la misma. En ese momento, Apple tenía a la venta decenas de ordenadores y periféricos, con muy pocas diferencias entre ellos, un auténtico jaleo hasta para él, que llevaba trabajando en el mundo de la tecnología desde hace bastante tiempo.

Explicó a sus equipos que eso no podía seguir así y dibujó en una pizarra una tabla con cuatro celdas. Esos serían los 4 ordenadores que venderían a partir de ahora, 4 ordenadores destinados a nichos muy concretos que no suponían un quebradero de cabeza para los clientes. El resto de productos se suspendieron. Jobs consiguió que la empresa se recuperase de su mala racha.

En el desarrollo del iPod, Jobs quería deshacerse de todo aquello que para él era prescindible. Por ejemplo, el botón de desbloqueo. El dispositivo se pondría en modo reposo si se deja de utilizar y se reactivaría al pulsar cualquier otra tecla. Fácil y sencillo, ¿no? También prescindió de todas aquellas opciones que requerían más de tres clicks. Si necesitas hacer más de tres clicks para llegar a una opción o no está bien planteada o es que directamente no la necesitas. Como el decía: “Hace falta mucho trabajo para que algo resulte sencillo”.

Perfeccionismo como estilo de vida

Mucho se comenta de que Steve Jobs prestaba atención a todos los elementos que componían cada uno de sus productos. Era perfeccionista llevado a un nivel extremo, todo tenía que estar perfecto, impoluto, agradable a la vista. Para que os hagáis una idea, dedicaba tiempo hasta para decidir qué tipo de tornillos usaban los nuevos Mac. ¡Tornillos! ¿Quién se fija en eso?

Una de sus anécdotas más famosas dice que obligo al equipo de electrónica a reestructurar una placa base porque no era lo suficiente estética. Los chips, los contactos y las conexiones no estaban bien colocados según él. Pese a que el equipo le repitió por activa y por pasiva que eso no se podía cambiar, finalmente consiguieron hacerlo. Todos los componentes estaban alineados, separados por la misma distancia, las soldaduras eran visualmente perfectas. Todo estaba donde debía estar. Para finalizar, les dijo a los miembros del equipo que firmaran la placa, porque habían conseguido crear una obra de arte y las obras de arte hay que firmarlas.

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Placa base tras la remodelación

Perfeccionismo es también responsabilizarse de todo el proceso. No solo crear placas base que no se verían es importante. Cómo el hardware se complementa con el software. Cómo los periféricos funcionan correctamente. Cómo se exponen estos productos en tienda. Absolutamente todo es importante y Jobs le dedicaba tiempo a todas estas partes del proceso. Según sus empleados, a veces es agradable estar en manos de un obseso del control.

Stay hungry, stay foolish

Muchos conocen a Steve Jobs por ser ese joven estudiante que se saltaba sus clases para ir a formación de caligrafía. Aunque no terminó la universidad, esto le sirvió como piedra a angular para saber a lo que se quería dedicar. A él le gustaba la tecnología y los procesadores, pero también el arte y las humanidades. Hubo mejores tecnólogos y mejores artistas, pero él fue el mejor combinando estas dos cosas.

Para finalizar, me gustaría concluir con el discurso de Steve Jobs en la graduación de la Universidad de Stanford. Posiblemente ya lo hayáis escuchado, pero es una de las mejores mezclas de oratoria, vacile y motivación que he visto nunca. Ahí estaba Jobs, delante de cientos de jóvenes que se habían graduado en la universidad, pero que posiblemente ni con esas serían capaces de llegar tan lejos como él:

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Tengo pendiente leer la biografía de Tim Cook. Él ha conseguido mantener gran parte del ADN de Steve Jobs, pero corrigiendo algunos de los problemas que tenía, convirtiéndola en la empresa con más valor del mundo. Antes o después dad por hecho que tendréis un artículo comentando la Apple de ahora y sus diferencias con la Apple de Jobs. Pero nosotros nos veremos antes o después con otro artículo de otra temática.

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